miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL PULSO DEL PAPA - EN ESPAÑA

Cada vez que la Memoria litúrgica del apóstol Santiago cae en domingo, es Año Santo Compostelano, y el peregrino que acude en cualquier momento del año a la Catedral de Santiago, y recorre el camino de Compostela, recibe el don de la Indulgencia Plenaria con el perdón de sus pecados y remisión de sus culpas. Benedicto XVI ha estado en España, en Santiago el sábado 6, como peregrino.

En el vuelo apostólico el Papa explicó que “estar en camino forma parte de mi biografía. Pero esto quizá es algo exterior; sin embargo, me ha hecho pensar en la inestabilidad de esta vida, en el hecho de estar en camino... Sobre la peregrinación uno podría decir: Dios está en todas partes, no hace falta ir a otro lugar, pero también es cierto que la fe, según su esencia, consiste en ser peregrino.


En ocasiones hay que salir de la vida cotidiana, del mundo de lo útil, del utilitarismo, para ponerse verdaderamente en camino hacia la trascendencia, trascenderse a sí mismo y la vida cotidiana, y así encontrar también una nueva libertad, un tiempo de replanteamiento interior, de identificación de sí mismo, para ver al otro, a Dios. Así es siempre la peregrinación. Basta decir que los caminos de Santiago son un elemento en la formación de la unidad espiritual del continente europeo. Peregrinando aquí se ha encontrado la identidad común europea, y también hoy renace este movimiento, esta necesidad de estar en movimiento espiritual y físicamente, de encontrarse uno con otro y de encontrar silencio, libertad, renovación, y encontrar a Dios”.

Al día siguiente, domingo 7, el Papa estuvo en Barcelona para consagrar la iglesia obra del arquitecto Antonio Gaudí y elevarla al rango de Basílica. También, durante el vuelo pontificio, el Papa explicó que “esta catedral es también un signo para nuestro tiempo. En la visión de Gaudí, percibo sobre todo tres elementos. El primero es la síntesis entre continuidad y novedad, tradición y creatividad. Gaudí tuvo la valentía de insertarse en la gran tradición de las catedrales, de atreverse en su siglo, con una visión totalmente nueva. Presenta esta catedral como lugar del encuentro entre Dios y el hombre en una gran solemnidad. Tiene la valentía de estar en la tradición, pero con una creatividad nueva, que renueva la tradición, y demuestra así la unidad y el progreso de la historia. Es algo hermoso. En segundo lugar, Gaudí buscaba este trinomio: libro de la naturaleza, libro de la Escritura, libro de la liturgia. Y esta síntesis es precisamente hoy muy importante. En la liturgia, la Escritura se hace presente, se convierte en realidad hoy, no es una Escritura de hace dos mil años, sino que debe ser celebrada, realizada. En la celebración de la Escritura habla la creación y lo creado encuentra su verdadera respuesta, porque -como nos dice san Pablo- la criatura sufre, y en lugar de ser destruida, despreciada, aguarda a los hijos de Dios, es decir, a quienes la ven en la luz de Dios. Esta síntesis entre el sentido de la creación, la Escritura y la adoración es precisamente un mensaje muy importante para la actualidad. Y finalmente hay un tercer punto: esta catedral nació por una devoción típica del siglo XIX: san José, la Sagrada Familia de Nazaret, el misterio de Nazaret, pero esta devoción de ayer es de grandísima actualidad, porque el problema de la familia, de la renovación de la familia como célula fundamental de la sociedad, es el gran tema de hoy y nos indica hacia dónde podemos ir tanto en la edificación de la sociedad como en la unidad entre fe y vida, entre religión y sociedad. Expresa el tema fundamental de la familia, diciendo que Dios mismo se hizo hijo en una familia y nos llama a edificar y vivir la familia”.

Ya en España Benedicto XVI habló de la extensión del relativismo y del secularismo por todo el mundo explicando que “la novedad del pensamiento, la dificultad de pensar en los conceptos de la Escritura, de la teología, son universales, aunque el punto álgido sea el mundo occidental, con su secularismo, su laicidad, y la continuidad de la fe que debe renovarse para ser la fe de hoy y responder al desafío de la laicidad”. Luego agregó que “por eso, el futuro de la fe y del encuentro -no del enfrentamiento, sino del encuentro- entre fe y laicidad, tienen un foco central.”

Benedicto XVI estará nuevamente en España, por tercera ocasión en su pontificado, en 2011, para celebrar el Encuentro Mundial con la Juventud. Será oportunidad para cosechar con los jóvenes lo que ahora ha sembrado.

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