domingo, 28 de noviembre de 2010

EL PULSO DEL PAPA - EL NUEVO LIBRO

Del libro de Benedicto XVI “Luz del mundo, el Papa, la Iglesia y el signo de los tiempos, una conversación con Peter Seewald”, escrito a manera de entrevista con el periodista alemán, y presentado el pasado 23 de noviembre en la Sala de Prensa de la Santa Sede, los medios de comunicación han recogido y saludado con inusitado entusiasmo solamente el final del capítulo 11 en el que el Papa responde a una pregunta sobre el uso del profiláctico en las relaciones sexuales como medio para el control del SIDA. Pero el libro trata otros muchos temas que no ha sabido recoger la prensa, por lo tanto, presento en seguida una selección de algunos de ellos:

Pederastia: “Ha sido una crisis grande, es necesario decirlo. Ha sido terrible para todos nosotros. De repente toda esa suciedad. Pero lo sucedido no me ha cogido del todo por sorpresa. En la Congregación para la Doctrina de la Fe ya me había ocupado de los casos americanos; y había visto comenzar a generarse la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron un enorme shock. Ver de repente el sacerdocio ensuciado de esta manera, y en la propia iglesia católica, ha sido difícil de soportar”.

Abusos sexuales de Marcial Maciel: “Por desgracia, afrontamos la cuestión con mucha lentitud y gran retraso. De alguna manera estuvo bien encubierta y sólo en el año 2000 comenzamos a tener puntos de referencia concretos”.

Dimisión: “Cuando el peligro es grande no se puede huir. Es por eso por lo que seguramente no es este el momento de dimitir. Es justo en momentos como éste que resulta necesario resistir y superar las situaciones difíciles. Pero cuando un Papa alcanza la conciencia clara de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces, en algunas circunstancias, tiene el derecho y hasta el deber, de dimitir”.

Vejez y cansancio: “En realidad este es un esfuerzo casi excesivo para un hombre de 83 años. Gracias a Dios, tengo muchos buenos colaboradores. Todo viene ideado y realizado a través de un esfuerzo común. Confío en que el buen Dios me dé las fuerzas que preciso para hacer lo que es necesario. Pero me doy cuenta de que las fuerzas van disminuyendo”.

Crisis económica: “Vivimos a costa de las generaciones futuras. De ese modo se advierte que vivimos en la falsedad. Vivimos orientados hacia las apariencias, y las grandes deudas se tratan como algo de nuestra propiedad, sin más. Todos se percatan en teoría de que haría falta una reflexión, reconocer de nuevo lo que realmente es posible, lo que se puede, lo que se debe”.

Burka: “No veo razones para una prohibición generalizada. Se dice que algunas mujeres no lo llevan voluntariamente sino que en realidad es una especie de violencia que se les impone. Está claro que con esto no puedo estar de acuerdo. Pero si una mujer lo lleva libremente, no veo por qué se le debe impedir”.

Islam y el discurso de Ratisbona: “Concebí ese discurso como una lección estrictamente académica, sin darme cuenta de que el discurso de un Papa no viene considerado desde el punto de vista académico sino público. Fue extrapolado y se le dio un significado que en realidad no tenía. Del debate público ha resultado claro que el Islam debe aclarar dos cuestiones: cuál es su relación con la violencia y con la razón”.

Futuro del cristianismo: “El cristianismo quizás asumirá un rostro nuevo, quizás un aspecto cultural distinto. El cristianismo hoy no determina la opinión pública mundial, son otros los que están al mando. Pero, aún así, el cristianismo es la fuerza vital sin la cual incluso las otras cosas no podrán continuar existiendo. Por tanto, en base a lo que veo y a mi experiencia personal, soy muy optimista respecto al hecho de que el cristianismo se encuentra ante una dinámica nueva”.

Homosexualidad: “Va contra la naturaleza de aquello que Dios ha originalmente querido. La homosexualidad no es conciliable con el ministerio sacerdotal, porque entonces el celibato como renuncia no tiene ningún sentido”.

Ordenación de mujeres: “No se trata de no querer sino de no poder. No hemos sido nosotros los que hemos creado esta forma de la Iglesia, se ha constituido a partir del Señor. Seguirla es un acto de obediencia, en la situación actual quizás uno de los actos de obediencia más difíciles”.

Otro de los temas, de gran interés, es en el que el Papa se pronuncia sobre la vigencia para el futuro del Tercer Secreto de Fátima, pero este ya es un tema que trataré en un próximo artículo.

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